Las cosas cambian, el tiempo nos obliga a hacerlo… las
circunstancias nos conllevan a ello y, todo se escapa de nuestras manos.
No te acostumbras, jamás. Solo aprendes a vivir con ello, a
sobreponerte a todos esos sentimientos que prácticamente te consumen, día a
día, segundo a segundo, en donde llega un momento en el que ya no puedes seguir
así como si nada, fingiendo una sonrisa en vez de gritarle al mundo lo mal que
estas. Y vuelves a tomar aire, cuentas, respiras, te calmas y sigues caminando…
manteniendo tu frente en alto pero llegas a un punto en el que te preguntas si
podrás seguir con esto, con toda esta farsa, hacer como si nada te importase
cuando es todo lo contrario. Recuerdos siguen asaltando tu mente, y vuelves a
sentir como te derrumbas una vez más, como todo tu océano se vuelve turbio… y
esperas por un momento de paz, por un solo segundo porque ya te has resignado a
encontrar la felicidad. Y sueñas despierto pero eres incapaz de dormir por las
noches. Bajas tus calificaciones y comienzas a preocupar al resto, comienzas a
caer en tus propias redes porque has construido una pared, pero ya no sabes
cómo escapar de ella. Te autodestruyes con tu propia mente, y prácticamente
eres un zombie viviente. ¿Y has llegado a esto por? Por no querer olvidar a esa
persona, porque cada vez que intentas bloquearla en tu mente sientes como el
miedo recorre todo tu cuerpo, miedo a perderle, porque ya no está aquí contigo,
él te olvidó hace mucho, eres tu quién no quiere aceptar la realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario